Hola, de nuevo.
Después de una larga temporada apartado del mundo humano.
Dedicado a la busqueda y recuperación de un corazón que creía muerto.
He vuelto a escribir.
Y esto es para empezar:
Cansado de vivir en un mundo que dilapida las ilusiones,
escudándose en frases como: “Cuando te hagas mayor, dejarás de pensar esas
tonterías” ó “Perseguir tus sueños sólo te llevará a vivir desilusionado”.
Cansado de vivir rodeado de seres patéticos que se acojonan sólo de pensar en no seguir la corriente.
Pero, ¿qué pasaría si te dijera que TODO EL MUNDO está
constantemente persiguiendo sueños?
Sí, amigos.
Prácticamente todo lo que hace todo el mundo, todos los
seres vivos, se basa en la fe, en la esperanza de que algo va a pasar sin tener
pruebas de ello; porque, hasta donde yo sé, nadie (o muy pocos) pueden ver el
futuro.
Pongamos unos ejemplos:
Te levantas convencido de que va ser de día, de que tu casa
sigue estando igual que como la dejaste al irte a dormir y teniendo ganas de
mear. Vas al servicio teniendo la F de que el servicio está ahí. Meas, teniendo
la fÉ de que vas a tirar de la cadena (a veces) y ésta va a funcionar.
Después (espero) vas a desayunar, por supuesto amparado por
la FFFFFFFFFFFFFFé de que todo lo que
piensas que está en el frigorífico, sigue ahí (porque, todos deberíamos
saber que las fechas de caducidad son mentiras, en ambos sentidos: hacia adelante
y hacia atrás (tristrás).
Pequeños y sencillos ejemplos, pero reales.
Así que, si alguien te dice que quiere aprender a hacer algo
que a ti te resulta imposible, o si alguien te dice que cree en los faeries, que practica magia o que quiere curarse una lesión que los médicos dicen que se debe operar, tú
te aguantas. Porque tú también crees en muchas cosas que no puedes demostrar.
Pues ésto, amigüitos, es lo que pasa constantemente en
vuestro mundo. Un mundo que quiere que tengas miedo del miedo (aunque de esto
hablaré en otro momento). Un mundo que quiere que no pienses por ti mismo,
para que no seas un individuo, y sigas alimentando al propio sistema.
Es curioso, pero los niños, en sus primeros meses y años,
persiguen sus sueños cueste lo que cueste. Un niño pequeño ve que los demás
están de pié y él intentará ponerse de pié todas las veces que necesite, hasta
que lo consiga. Sin importar las veces que se caiga. Nadie le dice que no lo
intente, porque para casi todo el mundo es normal estar de pié y andar.
Pero, ¿qué pasaría si un niño crece en un mundo de
paralíticos? No creo que ninguno le diese esperanzas al niño de que siguiera
intentando ponerse de pié.
Pues eso mismo ocurre en vuestro mundo. Un mundo de minusválidos emocionales. Te dejan intentar
las cosas que ellos sí pueden hacer, pero intentan por todos los medios evitar
que tengas esperanzas por aquellas cosas que ellos no pueden hacer.
Básicamente, si ellos no pueden hacerlo, consideran que ES
imposible, no consideran que ellos No son capaces y que tú SÍ puedas serlo.
Espero, de verdad, que intentéis conseguir desarrollar en vosotros un potencial que a los demás les dé miedo.
Gracias.