sábado, 17 de noviembre de 2012

Nunca Olvides, Nunca Perdones



¡Qué bonito es eso de decir que hay que saber perdonar a los demás! Ya que a nosotros se nos perdonan muchas cosas...
¡Qué bien queda hacer una cosa mal, porque no nos ha dado la gana hacerla bien, y luego pedir perdón (a ser posible con las manos juntas delante de la cara)! Porque así quedamos como que muy humildes (pobrecito/ta, si ha pedido perdón).
Bla, bla, bla

Pero lo que no te enseñan y no se tiene en cuenta es que la gran mayoría de las veces que alguien pide perdón, es cuando ha hecho algo mal o sin querer evitarlo o con intención clara explícita de hacerlo mal (porque, claro, luego pido perdón y arreglado).
Es más, en el estilo de vida social estúpido y blandengue que se impone, se les enseña a los niños, desde muy pequeños a que pidan perdón cuando hacen algo mal, sobre todo si lo han hecho aposta (un niño le pega una patada y un empujón a otro y luego, con una cara de mala ostia impresionante, le pide perdón).
Esto, irremediablemente, desemboca en un montón de seres estúpidos y malintencionados que creen fírmemente que pueden hacer lo que les de la gana siempre y cuando sepan fingir arrepentimiento o ni eso, siempre que sepan pronunciar la palabra "perdón". Ya que durante toda su vida ha sido así.
Por supuesto esto tiene otros efectos malísimos, como la gran cantidad de excusas, a cada cual más estúpida, que se pueden llegar a escuchar.

Las excusas no son nada más que mentiras, retorcidas en el mejor de los casos, para decir "perdón" de una forma distinta y ver si funciona.

Te para la Guardia Civil porque ibas a 120 en un tramo de 80. Pones cara de seta y dices: "es que llevaba prisa para recoger a los niños..."; "es que tengo sólo una hora para comer..."; "es que no he visto la señal..."; etc. Y encima, eres tan gilipollas que te crees que te puedes librar con alguna de esas insensateces!!

Vas al vecino para decirle que baje la (puta) música porque molesta, y el muy imbécil, con cara de fingido arrepentimiento y/o sorpresa te suelta que "es que estaba limpiando...(WTF!)?"; "es que la abuela está sorda..."; "es para no oír a los niños...";

Quedas con alguien, y llega tarde un día sí y otro más y sin avisar, y siempre te suelta una excusa barata.

Y, lo peor de todo, es que al final, por educación, o por no rebajarte a su nivel, o por lo que quieras, no le dices las cosas claras. Por lo que tarde o temprano volverá a repetirse la misma situación, y llegará un momento en el que no sólo no pedirá disculpas, si no que además se mosqueará y se sentirá ofendido, y será capaz de negar rotundamente que haya hecho algo malo.

¡¡PUES NO, JODER!!

No perdones nunca, porque perdonar es dejar pasar un error. Es como olvidar a propósito.
¿¡Pero esto qué es!? ¿¡Es que somos desequilibrados mentales o es que queremos serlo!?

Si de verdad quieres que alguien no vuelva a cometer un error a propósito, es ante todo ese alguien quien no debe olvidarlo nunca. Si es olvidadizo o un irresponsable e inconsciente, deberás ser tú el que tenga que hacer que lo recuerde, ya sea dejándole un recuerdo significativo (una sanción, una bronca, una ostia...) o recordándoselo cada cierto tiempo cuando haga falta.
Esto último no es "echar en cara las cosas", no os confundáis. "Echar en cara" es cuando no dices nada cuando debes y te lo guardas y lo sueltas cuando no debes.

Pero, básicamente, cada vez que tú perdonas, el que lo ha hecho mal, no sólo no olvida, si no que se marca un punto, como que puede repetir eso mismo, porque no ha habido consecuencias.

Es más, realmente nadie perdona "de verdad" únicamente dicen que lo hacen, y estos suelen ser los peores, porque probáblemente te lo terminarán "echando en cara" en cuanto tengan la oportunidad.

Por supuesto, otra cosa muy distinta es aceptar las disculpas de alguien. Que alguien se disculpe no está del todo mal. Pero que alguien cometa los mismos errores siempre, pidiendo perdón después, SÍ está mal.

Así pues, no perdones ni olvides nunca, no solo porque le estás pidiendo a tu cerebro algo que no puede hacer, si no porque ni eres dios ni tienes Alzheimer.