miércoles, 30 de noviembre de 2011

Necesidad de necesidad



"Quiero, quiero, quiero..."
"Quiero esto, quiero lo otro, quiero más, quiero mejor..."
Siempre igual. "Quiero lo que no tengo" y no me doy cuenta de lo que tengo.

¿Cuántos de vosotros querríais tener necesidades de verdad, para así poder aprender a valorar realmente lo que ya tenéis?
Seguro que ninguno. Y si hay alguno, es que no nos funciona la cabeza de forma convencional.

Primero pensemos en lo que tenemos, que casi siempre es mucho más que lo que necesitamos. Después pensemos en lo que queremos, que casi siempre es mucho más que lo que podemos tener.
Por el camino, pensemos, sinceramente, en lo que necesitamos, que será, casi en el 100% de los casos, mucho menos de lo que creemos.

Si lo hemos hecho todo correctamente, o sea sinceramente y echando bien las cuentas, lo que nos queda claro es que:
  1. No valoramos adecuadamente lo que tenemos, por tanto...
  2. No nos merecemos lo que tenemos.
  3. Así pues, nos sobran cosas.
¿Por qué no, en vez de pensar en qué queremos adquirir, pensamos en de qué nos podemos deshacer que nos está lastrando?

Date cuenta que la mayoría de la gente cuanto más tiene, más quiere. Según van satisfaciendo caprichos, les van apareciendo nuevas "necesidades" que antes ni sabían que tenían. Y, por supuesto, esas supuestas necesidades, suelen implicar la ampliación de las mismas o la adición de otras nuevas. 

Por ejemplo: "Quiero un perrito".
Cuando me lo compro resulta que lo tengo que llevar al veterinario. Cuando lo he llevado al veterinario, resulta que tengo que vacunarle cada cierto tiempo de ciertas posibles enfermedades que puede coger. Así mismo me entero que ese perro en cuestión tiene tendencia a tener cierta enfermedad o mal, o lo que sea, por lo que tengo que realizarle revisiones periódicas. Además debo darle determinada comida porque si no no se le ve tan mono. Ni qué decir tiene que, como tiene estar mono, me debo comprar un peine especial, para cepillarle. La comida debe ser "tal", porque si se la cambio le sienta mal. Si, además le compro una camita, estará más a gusto y habrá menos pelos repartidos por la casa. Por cierto, tengo que comprar regularmente un buen suministro de rodillos quitapelusas mensual para limpiar la ropa y los sofás de los pelos del perrito. Además, si no paso la aspiradora (que no hace casi nada de ruido, por cierto) todos los días se acumula una cantidad de pelos muy poco agradable de ver. Por no hablar del collar especial "antileches", el abriguito para que no se moje cuando llueve (porque luego te tiras media hora secándolo y huele que te cagas), y los collares y correas varios que usará durante su vida. Además, el perrito necesita ser sacado tres veces al día, desfogado y educado. Bla, bla, bla...

Y quien dice un perro, dice un coche, un hijo, una videoconsola, apuntarse a un gimnasio, etc...

Toda nueva adquisición implica que te pares a meditar todo lo que conlleva, antes de llevarla a cabo.
Piensa detenidamente qué es lo que implicará ese capricho durante lo que dure. Medita en qué consiste ese capricho. Medita por qué te ha dado por tener ese capricho. Medita, detenidamente, si afecta a otros ese capricho tuyo.
Ahora piensa si de todo lo que ya tienes, hay algo que pueda cumplir la función de ese capricho, o similar. Piensa si puedes adaptar lo que ya tienes a tus nuevas "necesidades", o adaptar tu forma de pensar a las mismas.
Ahora, lo más importante. Independientemente de que te puedas permitir ese capricho sin dificultad, piensa sinceramente si te lo mereces.
Probablemente, casi todos vosotros, estaréis segurísimos de que "por supuesto que os lo merecéis". Pero, más probablemente aun, no hayáis hecho nada para merecéroslo.

Demasiado a menudo adquirimos o recibimos cosas (objetos, actos, gestos, etc.) que simplemente nos vienen "regalados", es decir, sin que nosotros hayamos hecho nada para merecerlos. Muy a menudo, llevan una intención egoísta implícita (por no decir siempre). Todo eso lo único que genera, no es precísamente agradecimiento, si no la creencia (o certeza) de que al final "tienes derecho" a recibir cosas buenas, simplemente por que "las deseas".

Y si quieres más pruebas, sólo tienes que observar la conducta de los niños y adolescentes (también de demasiados adultos) de hoy en día. Han recibido tantísimas cosas no necesarias durante su niñez, y siguen recibiéndolas, que ya tienen de todo pero no hacen más que pedir, exigir, mejor dicho, todo aquello que se les antoja, y despreciar lo que ya tienen. Tratan todo como si fuera desechable, de usar cuando apetece y tirar (otra razón por la que fuma tanto la gente: fuman cuando les apetece y lo tiran donde y cuando les apetece; reforzando esa conducta).

Lo que espero que te haya quedado claro es que, nos sobran los deseos y nos faltan las necesidades.

Como dicen "menos es más" o "no es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita". O como dijo Ghandi: "Sabio es aquel que necesita menos para ser feliz".

No compres comidas super caras porque creas que son mejores, mejora las que puedes hacer con lo que tienes. No compres equipación extra para entrenar, optimiza tu entrenamiento. No quieras ser amugo de mucha gente, refuerza las amistades buenas que tienes. Etc.

Fíjate en el ejemplo anterior del perro. A pesar de que tu creas que el perrito va a quererte más y va a ser más feliz porque le regales chorradas, le lleves a un adiestrador de 800 euros y le mimes, en realidad el pobre animal va a estar mil veces mejor jugando a correr (gratis), saltar (gratis), perseguirte (gratis), ir a por un palo o una pelotita (gratis, o baratísimo), jugar al "estira y afloja" con un palo (gratis), y dedicándote unos minutos diarios a "educarle" para que regule su propia conducta (gratis), no a que aprenda a hacer determinadas acciones obligado ("dame la pata"... ¡serás tonto!); etc, etc, etc.

Añade posibilidades a lo que ya posees, y tendrás mucho más de lo que desées.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Movimientos Principales



Ya se que muchos de vosotros que vais al gimnasio, y/o que leéis revistas de culturismo y fitness y esas cositas tan guais, no estaréis muy de acuerdo con este tipo de entrenamiento. Pero, eso es porque os resulta más cómodo ver a un "pin-pin" con las abdominales marcadas y el flequillito recién peinado con gel, y depiladito, al pié de un artículo sobre algún método de entrenamiento, y pensar que todo su "buen" aspecto lo ha conseguido  sólo con hacer ese entrenamiento un par de semanas. Eso os resulta más cómodo que pensar en esforzaros de verdad para conseguir resultados de verdad, y que para todo el proceso hagan falta un par de meses como mínimo (y echarle güevos). Y, lo que más te jode, es que te quieres parecer a ese "modelito", pero no te vas a parecer en la vida, por mucho gel de pelo que te pongas y por muchas abdominales que hagas.

Normalmente en esos métodos de entrenamiento te sugieren que cojas unas pesitas ridículas y realices montones de repeticiones con ellas, sobre todo de ejercicios de brazos, de hombros, y algunas chorraditas ligeras para las piernas. Y luego te compres ropita ajustada o sin mangas para que se noten tus nuevos musculitos de los brazos. Y que poses siempre de lado en las fotos o con la cabeza echada para atrás y que parezcas más cachitas. ¡So tonto!

Pero con eso no te vas a parecer a ese modelito. Porque te recuerdo que ese tío se dedica a mantener su cuerpecito a punto para las fotos y reportajes, y no sólo se tira entrenando varias horas relajadas en un gimnasio bien bonito, si no que además hace dieta, bastante estricta, para mantener esos musculitos marcados. Y, además, nacieron con unos rasgos que les hacen "agraciados" según los cánones que rigen en ese momento.

A lo que voy es que, a estas alturas ya deberías haber decidido para qué quieres entrenar. Si es por pura estética, mejor que te tires a la vía del tren. Si lo que quieres es estar en forma y/o ganar fuerza en serio, sigue leyendo.

Así pues, recordaré cuales son los ejercicios que no deben faltar en tu repertorio, con mancuernas y/o barra, y, por supuesto, con tu propio cuerpo:
  • Montones y montones de fondos en el suelo y en paralelas, sentadillas, zancadas, dominadas, saltos varios, abdominales, sprints y todas aquellas variaciones de los ejercicios calisténicos (o sea, sólo con tu cuerpo y sin peso) que se te ocurran.
  • Movimientos calisténicos con peso añadido (lo de antes, pero con peso añadido).
  • Sentadillas y/o sus variaciones con peso (a puñaos).
  • "Clean and Press" o "Clean and Jerk". Es decir levantamiento de "dos tiempos" desde el suelo.
  • Snatch (arrancada) con una mano.
  • Push Press, que es un press sobre la cabeza con impulso de las piernas (así mueves más peso).
  • Pesos muertos, todas las variaciones que sepas (porque no hay nada más natural que agacharte y subirte los pantalones... el que no le pille sentido, es que no hace pesos muertos).
  • Cleans, que no es más que el "primer tiempo" del "clean and press", desde el suelo.
  • Por si no lo he dicho suficiente, cienes y cienes de ejercicios calisténicos.
  • ¿He dicho ya que hagas sentadillas?
Con eso, que es lo más importante, puedes, y debes, programarte tus rutinas de entrenamiento.
Y te puedes preguntar: "¿Y que pasa con los biceps?".
Tranquilo que con esos ejercicios tus brazos crecerán de forma acorde con el resto de tu cuerpo. Te aseguro que después de 9 series de todas las dominadas que puedas (espero que más de 8), tus bíceps estarán bien hinchaditos (sobre todo si las haces con las palmas mirando hacia tí).

¿Y qué pasa con todas las series de abdominales que me mandaban en el gimnasio? Pues que después de pegarte una buena sesión de pesos muertos o de presses, o incluso de dominadas, tendrás las abdominales bien apretadas y con dos o tres series de elevaciones de piernas tendrás suficiente.

Con los levantamientos olímpicos no te preocupes si no los realizas con total corrección, a no ser que estés entrenando precisamente para competir en levantamientos olímpicos. Es más importante que te concentres en mover mucho peso. Por ejemplo los "cleans" no los hagas en todo el rango de recorrido, ya que ponen mucho estrés en las muñecas y te las puedes "crujir" (yo llevo ya más de un mes con una muñeca abierta por eso mismo), sobre todo si practicas deportes de contacto (todos esos golpes y luxaciones ya cargan bastante las muñecas). Limítate a levantar el peso, del tirón, hasta los hombros.
No obstante, deberías probarlos, sea como sea. Hay pocas cosas más satisfactorias, entrenando con pesos, que coger algo pesado del suelo y levantarlo por encima de la cabeza, con la fuerza de casi todos los músculos de tu cuerpo trabajando conjuntamente.

Las sentadillas son tan importantes, ya sea con mucho peso y pocas repeticiones como con poco peso y muchas repeticiones, porque, no sólo fortalecen las piernas, flexores de la cadera y espalda baja, si no que si las haces "profundas", también flexibilizarán todas esas zonas, mejorando problemas de espalda y rodillas. Además, cuando entrenas piernas, produces enormes cantidades de la hormona del crecimientro; es por ello que, si quieres desarrollarte muscularmente, deberás hacer al menos alguna variación de las sentadillas que conozcas, para que todo el cuerpo crezca (sí, sí, haciendo sentadillas te crecen los brazos).

El caso es que, deberías entrenar estos movimientos siempre. Márcate, al menos, una combinación de dos de ellos por cada sesión de entrenamiento (tren inferior + tren superior) y, si te queda tiempo o ganas, movimientos auxiliares (curl, remo, gemelos, etc.).

Procura no realizar prácticamente ningún ejercicio sentado o tumbado, salvo los que lo requieran expresamente (abdominales, press banca). Entrena de pié. Agáchate y levántate todas las veces que haga falta, que no creo que estés tan mayor.

Hagas o que hagas, entrena todo lo que puedas hasta que ya no puedas más. Entonces sabrás que, como eres un mierda, tienes que dejarlo ya.

Así que, deja de hacer el moñas por ahí. Que ya sé que mola mucho ir al gimnasio nuevo para meterte en maquinitas superpsicodélicas y mirar a las nenas con ropa ajustada. Pero si lo que quieres, de verdad, es mejorarte, ENTRENA. Y, cuando hayas entrenado en condiciones, y no puedas más, si quieres y puedes, dedícate a mirar a las nenas/nenes/cosas o a hacerte las pajas mentales que se te ocurran.

Y recuerda: no hagas el animal, ya eres un animal, así que  un animal en condiciones.

Entrenamiento Mental X




Hola, hola.
Hace mucho que no escribo y más aún sobre el entrenamiento mental.
Este artículo ya llevaba un tiempo fermentando, pero no creáis que es fácil destilar estas cosas, y supongo que mucho menos consummirlas.

¿Qué os voy a proponer ahora? Pues poner voz a tus pensamientos negativos...

Y no me refiero a pensamientos "malos" en plan: "Voy a destruir el mundo, muaaajajajaj!!"

Cada vez que tengas dudas, remordimientos, envidias, frustraciones, enfados absurdos, etc. Todos esos pensamientos que poco a poco los vas metiendo dentro y los vas tapando con mentiras y capas y capas de excusas.
Al final, SABES  que todo eso está ahí, pero QUIERES negarlo, y eso siempre es malo. Acuérdate de lo que pasaba con las mentiras. Todas esas cosas malas, recubiertas de capas y capas de mentiras, les pasa lo mismo que a los gases: Si dejas que un gas salga de donde está contenido, como mucho, hará ruido; pero si lo que haces es querer encerrar una burbuja cada vez más grande de gas, dentro de un recipiente, y la presión va aumentando más y más, y tu vas añadiendo más y más recubrimiento......... tienes una bomba, que terminará explotando y haciendo algún destrozo.

¿Cómo puedes evitar eso? Pues hablando contigo mismo.
Puede parecer absurdo, o puede parecerte una gilipollez, o puede que pienses que parecerás un loco. Pero te aseguro que mejor parecer, al principio, un loco, que desarrollar un trastorno de conducta o de personalidad, o lo que es peor una enfermedad mental (y quedarte majara).
Además, no es necesario decirlo en voz alta, puedes ponerles voz a tus pensamientos, dentro de tu cabeza, y tener conversaciones contigo mismo.

Básicamente es como si fingieses que esos pensamientos negativos pertenecen a otra parte de ti mismo, pero SABIENDO que siguen siendo tuyos.
Es similar a la "gimnasia endógena", solo que además de poder utilizarlo para causar efectos psicosomáticos,  podemos utilizarla para no negar cosas que pensamos realmente y aprender a canalizarlas.

Imagínate que no te están saliendo las cosas bien (como a mucha gente hoy en día) y no sabes si sientes tristeza o cabreo. Si sientes cabreo querrás negarlo, porque no sabrás canalizarlo ni reconocerlo; además eso se notará en todas las facetas de tu vida, menos en aquellas directamente relacionadas con tu situación (al final lo pagas con tu familia y amigos pero no con el culpable). Igualmente, cuando sientes tristeza. Pero, ponles voz.
Pregúntate por qué estás así, y respóndete. Pregúntate si realmente es esa la razón por la que estás así, una y otra vez, hasta que seas capaz de reconocer cuál es el motivo real. Hasta que seas completamente sincero contigo mismo.
Es posible que el culpable de tu situación sea otro y también es posible que seas tú mismo. En ambos casos, no tiene mucho sentido hacerles demasiado caso a esos pensamientos negativos, porque realmente te están frenando y porque lo que ya ha pasado no se puede rehacer mejor.
Tienes que aprender a darte cuenta de que, lo que no tiene arreglo, no merece preocupación, porque no tiene arreglo. Y lo que se puede arreglar, puede o arreglarse o convertirse en algo sin arreglo, por lo que en ambos casos no tiene sentido preocuparse; pero sí, pensar sobre la solución.

¿No es verdad que, muchas veces no reconoces las cosas hasta que no se las cuentas a alguien? ¿hasta que las dices en voz alta?
Pues esto es lo mismo solo que sin tener que contárselo a nadie. Solo siendo lo suficientemente valiente para enfrentarte a ello por tí mismo.

Imagínate que tienes un problema y SABES cuál es la solución, pero no la quieres asumir. Prefieres ir a todo el mundo lloriqueando por lo mal que lo estás pasando, a ver si así se diluyen los efectos (repartiéndolo entre otros para que sufran por tí) y, de paso, a ver si alguien te lo soluciona sin asumir tú las consecuencias. Pero el problema, en realidad, eres tú, que no quieres reconocerlo. Ponle voz, habla, grita, si hace falta. Discute contigo mismo hasta que te reconozcas cuál es realmente el problema y cuál la solución; cómo enfrentarte a ello y por qué no lo haces.

Te aseguro que, cuando seas capaz de contarte sinceramente las cosas a tí mismo, serás capaz de ver dentro de tí con más facilidad y, por consiguiente, más consciente serás y más sincero de verdad con todo el mundo.

Esta es una técnica fácil y no demasiado complicada, porque en realidad lo que implica es fuerza de voluntad, para enfrentarte a la verdad y perseverancia, para seguir buscándola.

Así que, recuerda, el camino para mejorar pasa por tí mismo.

Espero haberme explicado bien.
Si hay algo que no os haya quedado claro, podéis preguntar lo que queráis o hacer algún comentario.

Y, ya sabéis, debéis intentar mejorar cada día en todo.

Imagínate que, por ejemplo, que te ha pasado algo negativo (has suspendido un examen importante, te ha dejado tu pareja, te has lesionado y no vas a poder entrenar en mucho tiempo, etc.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nombres y Conceptos



¿Para qué sirven los nombres?... Pues para bastante poco.
¿Por qué cambiamos los nombres constantemente?... Porque realmente no son importantes.

Pero ¡OJO!, no quiero decir que no tengan sentido. Los nombres tienen "poder". Un "poder" impresionante. Si no te lo crees, fíjate en cómo son utilizados y el efecto que tienen.

El otro día, alguien (que se dará, con algo de orgullo, por aludido) me preguntó que por qué si alguien es distinto dices que es "extraño", pero si alguien distinto te cae mal, dices que es "raro". No pudimos continuar la conversación, pero voy a responder.

La mayoría de los humanos son simples en extremo (eso ya lo tenemos todos claro, espero). Esa mayoría, conforma lo que se ha dado comunmente por denominar "gente".
También debemos tener ya claro que esa "gente" responden a unos patrones de comportamiento similares, en prácticamente todas las circunstancias: "A tal estímulo, tal respuesta".

Pues con esto de los nombres es igual.

La "gente" siempre quiere conceptualizar las cosas de manera que se adapten a su pequeños mundos interiores, en vez de aceptar ellos la realidad que les rodea. Con los nombres pasa eso mismo. A la gente le gusta, necesita, ponerle distintos nombres a cosas iguales o similares, para poder así adaptar esos conocimientos para su propia asimilación.

O sea, que como son unos hipócritas y unos cobardes, en vez de asumir las cosas y los actos como son, les cambian el nombre para poder "digerirlas" más fácilmente. Igual que a los niños pequeños les decoran las verduras y las frutas para que se las coman; siguen siendo verduras, pero para los niños ya no son "verduras", son florecitas, o conejitos, o chorradas así. Pero claro, dale esas mismas verduras para comer a los niños del tercer mundo, que se las comerán crudas y con mucho gusto.
Vamos que, cuando te sobran las tonterías y no tienes necesidades reales, eso se refleja en todo. Si no tienes la necesidad real de asimilar la realidad tal como es, porque a tu alrededor, las convenciones sociales, tu familia, los medios ya te lo traducen en tonterías y mentiras fáciles de asimilar y de creer.

Así pues, se crean términos nuevos constantemente, sólo para mantener tranquilas las conciencias y convertir la realidad en mentiras más llevaderas.

Además, a la "gente" le gusta poner nombres "técnicos" y de más de dos sílabas a las cosas que creen que son mejores, más importantes o "más guais". Se sienten más cultos, más "elevados" utilizando esos términos. Pero luego siempre están simplificando esas palabras y transformándolas en bisílabas, y lo hacen porque no están acostumbrados a decir largas palabras. "Electrocardiograma" lo transforman en "un electro". "Diversificación" en "diver". Etc. Etc.

Un ejemplo de tantos, pueden ser las comidas: Si ves a un animal grande con cuernos y que dice "muu" es una "vaca", si te lo comes es "carne de vacuno" o "ternera". Las llamas "ovejas" o incluso "ovejitas" si están vivas pero si te lo comes es "cordero". Si los ves nadando son "peces", si te los comes "pescado". Si dicen "kokorikó" son "pollitos", "gallinas", pero lo que te comes es el "pollo". Etc.
Así tu conciencia está más tranquila. No es lo mismo comerse a una "ovejita" que comer "chuletas de cordero". Y muchas cosas más.

Otro ejemplo típico es el de que si uno hace muchas gilipolleces, suele ser un "gilipollas". Pero si tiene dinero o es famoso es que es un "genio artístico" y no comprendemos su expresividad o se le llama "extravagante". Es un "loco" si es una persona cualquiera, o desconocido (un "quedao", si te cae bien y un "puto chalao" si te cae mal), pero es un "excéntrico" si tiene dinero o es famoso.
Si tu ves a una persona por la calle con una hogaza de pan en la cabeza a modo de sombrero, seguro que piensas que está medio tonto (o gilipollas perdío, dependiendo del nivel de asco social que tengas), pero Dalí lo hizo y todo el mundo aplaudió su "genialidad expresiva" (vamos que le rieron la gracia sólo porque era famoso).
Ahora están muy de moda esos teléfonos móviles que tienen incluso más chorradas superfluas que los anteriores (increíble pero cierto) y que se manejan tocando la pantalla. Los llaman teléfonos "táctiles". Y digo yo, ¿los demás teléfonos no se manejan tocándolos con algo?, porque, que yo sepa, "táctil" viene de "tacto". Y, que yo sepa, "tacto" implica tocar con alguna parte de tu cuerpo ¿no?

Si le quitas la vida a una persona, se llama "asesinato" u "homicidio" (que ya tiene cojones el hecho de que haya dos términos para lo mismo). Pero si se lo haces a un animal para comértelo es "sacrificio".

Si tienes una persona trabajando para tí, sin cobrar, y haciendo lo que le mandas, es un "esclavo". Pero si es un animal, es una "mascota".

Si alguien te roba dinero por la calle a punta de navaja, es un "ladrón", un "delincuente". Pero si alguien te roba dinero después de haber sido elegido por la mayoría, es un "político", y no se le llama "robo", se le llama "impuestos", "prevaricación", etc.

Esos son sólo algunos ejemplos de tantos que se te pueden presentar y ocurrir. Simplemente con abrir los ojos y los oídos, te darás cuenta (si es que no lo has hacho ya).

Bueno, pues eso. Ahí tenéis una pequeña explicación.

Piensa sobre ello.
Es gratis.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Herramientas para entrenar VI. Entrena con Piedras



Sí, señor.
Siempre hay cosas nuevas que en realidad son viejas pero que, de puro obvias que son, las pasamos por alto.
Y es que somos muuu tontos.

Pero, mejor darse cuenta tarde que nunca.

¿Qué os voy a proponer ahora?
Pues ENTRENAR CON PIEDRAS.

Como ya os conté en otro artículo, desde siempre se ha entrenado con piedras. Y no me refiero a tirarse piedras a la cabeza, para mejorar la puntería (aunque puede estar bien para entrenar reflejos...). Me refiero a irse al campo o a un parque, o en tu patio (si lo tienes), coger una piedra que puedas levantar, y realizas todos los ejercicios que se te ocurran con ella.
Puedes hacer levantamientos olímpicos (clean & press, snatch), puedes hacer "press militar", "press tumbado", remo inclinado, sentadillas abrazando la piedra, pesos muertos, zancadas, puedes dar un paseo con ella, puedes atarla una cuerda y correr tirando de ella, etc.
Realiza unas cuantas repeticiones de cada ejercicio como harías con la barra larga.

Levantar piedras esféricas, es una de las pruebas de las competiciones de "strongman". O sea, que hay que estar fuerte.

El maestro Mas Oyama, fundador del Karate Kyokushinkay (el estilo más duro de Karate), se fue a entrenar solo a la montaña para hacerse más fuerte. Entrenó solo durante unos seis meses, levantando piedras, troncos, golpeando árboles y piedras y luchando con las bestias del monte (esto último no se si será cierto). El caso es que, cuando regresó, estaba hecho una bestia. Pegaba puñetazos que partían lo que pillaban (brazos, costillas, piedras). Entre sus hazañas está la de partirles los cuernos a varios toros con las manos desnudas e incluso matar a uno de un puñetazo.
Ya se que es una crueldad estúpida y penosa matar a un pobre toro para demostrar que eres un machote, pero símplemente date cuenta de la fuerza, potencia y concentración para hacerlo.

Muchos otros maestros han entrenado con piedras desde el principio de los tiempos, y todos ganaron muchísima fuerza.

Entrenar con piedras tiene varias ventajas:
  1. No tienes un numerito en la piedra que te diga cuánto pesa, por lo que no te obsesionas con el peso, lo levantas, te pones fuerte, y ya está. Cuando lo levantes con facilidad, coges otra más grande.
  2. Como las piedras no suelen tener formas cómodas, ni simétricas, ni tienen asas para agarrarlas, tienes que esforzarte para agarrarla bien, por lo que trabajarás un montón los músculos de los antebrazos y de las manos, así como casi todos los demás, porque tendrás que estabilizar el peso.
  3. Como entrenas en el exterior, respiras aire en condiciones, te aguantas con el clima que haya, y, muy importante, no tienes miedo de que se te caiga el peso y rompa el suelo, por lo que puedes soltarlo de golpe cuando no puedas más y/o lanzarlo para entrenar la potencia.
  4. Son gratis.
  5. Mola un montón verte a tí mismo levantando piedracas como un animal (¡¡Jua, jua, jaa!!).
Fíjate en que las piedras pesan "un güevo", así que no te sientas Hulk, y empieza con algo manejable, no sea que te hagas daño.
Cuidado con los pies (los tuyos y los de los demás).
Y cuidado con la ropa que lleves, ya que si te rozas mucho con la piedra se te puede rasgar. 

La densidad media de la piedra es de 3 a 4 gramos por centímetro cúbico, así que una piedra más o menos esférica de unos 20 cm de ancho, pesará unos 14 kg, y una de 40 cm, puede pesar unos 100 kg. Esto es para que te hagas una idea.

Hay varios vídeos en la red, de quedaos que entrenan con piedras y algunos tienen entrenamientos muy curiosos y originales. Sobre todo los encontrarás buscando en inglés "stone lifting" o "stone workout" o lo que se te ocurra.

Así que, aprende de los antiguos (sobre todo de los trogloditas) y sal fuera, coge algo pesado y levántalo, muévelo, date un paseo con ello y a entrenar con lo que sea.